Operación Úrsula. El misterio del submarino C-3

Ayer, día 19 de enero, se proyectó en Casa Mediterráneo el documental Operación Úrsula. El misterio del submarino C-3, dirigido y producido por José Antonio Hergueta (MLK Producciones) en coproducción con Canal Sur TV. Presentó el acto el nuevo director general de Casa Mediterráneo, Andrés Perelló, y estuvieron presentes el director del film y la documentalista Leticia Salvago. Puede visualizarse en la plataforma Filmin.

El documental se mueve entre el relato histórico, la aventura bélica y el drama humano. Es un trabajo meticuloso que reconstruye la historia del C-3 e incluye testimonios de familiares de los tripulantes, entrevistas a prestigiosos historiadores (Paul Preston y Ángel Viñas), a expertos navales y al descubridor del pecio, el abogado Antonio Checa, así como documentos diseminados en archivos de diversos países.

Durante décadas el submarino republicano C-3 y los restos de 37 de sus 40 tripulantes han reposado en el fondo de la Bahía de Málaga sumidos en el más absoluto olvido. El enigma ha acompañado la suerte del sumergible hundido el 12 de diciembre de 1936 por un submarino alemán, en el marco de una misión ultrasecreta que se desvela en el documental setenta años después.

Constituye una suerte de rompecabezas en el que se van uniendo piezas dispersas para reconstruir la historia del C-3. Entre las personas clave para descifrar el enigma del submarino y reconstruir su historia debe destacarse a Willard Frank, un historiador norteamericano que había investigado los papeles alemanes de la Kriegsmarine [Marina de Guerra alemana] y los que encontró en la Biblioteca del Congreso de Washington, a través de las copias microfilmadas que se llevaron los aliados tras la Segunda Guerra Mundial. En ellos encontró las referencias a la Operación Úrsula, a la que se refirió en un artículo publicado en 1989, que pasó desapercibido. Cuando en 1998 Antonio Checa, abogado malagueño aficionado a la pesca deportiva, insistió en seguir la pista de las gotas de gasoil que emergían del fondo del mar, su persistencia no sólo llevó a identificar al C-3, sino también a unir las piezas, a reconstruir su historia y a encontrar a algunos de los familiares de sus tripulantes.