A Juan Genovés, in memoriam

Hoy, los medios de comunicación han hecho un hueco entre las noticias sobre la pandemia del Covid-19 para anunciar el fallecimiento de Juan Genovés. Metafóricamente alguien ha dicho que se “apagó el abrazo”, aludiendo al que quizá sea el más conocido de sus cuadros. Y no le falta razón porque hoy se ha ido con casi noventa años el pintor de las multitudes, un artista enorme pero, ante todo, una persona luchadora, reivindicativa, valiente y comprometida, una gran persona como reconoce todo el mundo. Un creador que deja un gran legado artístico, distribuido en museos y colecciones privadas de todo el mundo, pero que por encima, o al menos junto a él, nos transmite su ejemplo, que concreta como pocos en qué consiste ser un artista de verdad. Porque hay que reiterar que, además de un incansable creador, autor de una obra inmensa, Genovés deja unas inquietudes sociales y culturales que han marcado su vida, convirtiéndole en un ejemplo para las nuevas generaciones.

Genovés, junto con Chillida, Tàpies, Arroyo y otros, forma parte de una generación de creadores que le tocó iluminar con su trabajo los inciertos años de la transición. Todos ellos son artistas plásticos que significaron un revulsivo enorme para las estéticas de un país casposo y reprimido. Por pintar un cuadro de gente abrazada estuvo varios días incomunicado en los sótanos de la Dirección General de Seguridad, en la Puerta del Sol, en 1976. Aunque no es un suceso al que el pintor le diese nunca demasiada relevancia, en sí mismo es un acto que denota su actitud combativa frente a las injusticias. Dicho cuadro, rotulado El abrazo, es una de las obras icónicas de la transición española. En ella varios hombres y una mujer dan la bienvenida, con los brazos abiertos, a un esperanzador futuro de reconciliación. Fue un encargo de la Junta Democrática para promover la excarcelación de los presos políticos. Décadas después, Genovés recordaba emocionado como se distribuyeron los 500.000 ejemplares que se hicieron de él en imprentas clandestinas, que se fueron moviendo de mano en mano.

Pensamos que pocos textos retratan mejor la figura de Genovés que el inicio del que escribió Manuel Vicent para el catálogo de la exposición “Genovés”, IVAM Centro Julio González (noviembre 1992/enero 1993). Dice así:

“No se sabe hacia dónde huyen ahora los personajes de Genovés, en qué dirección corren las masas presas de pánico que desbordaban los limites del cuadro. Todo el lujo y la chatarra de los años sesenta, la cultura de consumo, los envases, el diseño, el optimismo de la tecnología, los anuncios, las estrellas del cinematógrafo y los cubos de basura llenos de objetos brillantes fueron incorporados por el Pop Art a la estética y Juan Genovés añadió a esos símbolos de la época la violencia política que sufrían los rebeldes, la represión policiaca que se cebaba con los desheredados. En América el asesinato de Kennedy, el comienzo de la guerra del Vietnam, la muerte de Luther King y los conflictos raciales representaban la otra cara del bienestar, y en España el silencio y las cárceles se entreveraban con los primeros bienes de la expansión económica. Entre todos los signos posibles que definieron aquel tiempo Genovés escogió a sus criaturas aplastadas.

— Sólo me preocupan las personas y las agresiones a que se ven sometidas. Ese es mi tema. Lo interpreto de distintas formas, pero en el fondo no puedo salir de ahí, argüía Genovés

—¿Hacia dónde huyen hoy tus personajes?, preguntaba Vicent

—Hacia cualquier espacio donde haya un poco de armonía, donde haya un ideal de justicia.

Es justo que desde la Comisión Cívica de Alicante para la Recuperación de la Memoria Histórica testimoniemos de nuevo nuestra gratitud a Juan Genovés por su compromiso social y por su generosidad al cedernos algunas de sus obras para ayudarnos a materializar nuestros objetivos. A lo largo y ancho de las veinticuatro ediciones de la Exposición “Más de 100 Artistas Solidarios. Arte y Democracia”, patrocinadas por la Comisión y llevadas a cabo en numerosas localidades de la provincia de Alicante, su contribución y la otros muchos artistas plásticos ha representado una enorme ventana abierta a las amplias fronteras del arte que forjaron las vanguardias.

Así pues, Juan, te reiteramos nuestro profundo reconocimiento como ciudadano y como artista, con el deseo de que la tierra te sea leve. Tenemos la certeza de que así será.

Alicante, 15 de Mayo de 2020

El abrazo